Bathory: Under the Sign of the Black Mark


Bathory - Under the Sign of the Black Mark
Nombre del disco: Under the Sign of the Black Mark
País de procedencia: Sweden
Tipo de edición: CD
Género: Black Metal
Año: 1987
Nota: 10.00
Fecha de la crítica: Jueves 03.05.18
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Reseñado por: Mariano G.

Tamaña tarea la de exponer este álbum. Sin duda el tiempo tiene la capacidad de perdonar un mal álbum o un álbum mediocre o, como en este caso, multiplicar las virtudes de aquellos trabajos que, por mérito propio y por haber sido concebidos en el momento correcto, brillan en el Olimpo perpetuo reservado solo a aquellos que cooperaron con la creación de un estilo. Todos los trabajos del género negro le deben algo a este disco, todos en mayor o en menor medida fueron concebidos bajo el signo de la marca negra… Estamos ante el que creo que es el primer álbum de 100% Black Metal de la historia. No niego a Venom el valor y el mérito de haber encontrado y exhumado la piedra, pero fueron otras las mentes que la esculpieron y le insuflaron la forma por la cual es reconocida y seguida. Los mismos Bathory, es decir Quorthon, en sus dos primeros álbumes aun reptaban en un sonido más cercano al Thrash Metal, pero es en 1987 donde esta obra diabólica es parida y en sus canciones los esquemas y estructuras más propias del Black Metal de toda la vida emergen por fin. La voz adopta el registro más cercano a shriek, las guitarras encuentran en una distorsión que hoy puede tal vez sonar embotada el hiriente filo que dibuja trazos de sangre como tajos concebidos para vulnerar la calma del oyente. El infierno está aquí.

“Nocternal Obeisance” es la intro que Bathory acostumbra a poner al inicio de todos sus discos, no es para nada ampulosa como ya lo harían luego otros grupos, es solo un breve bocado que nos aclimata para lo que vendrá. “Massacre” inicia veloz y rústica. El añejamiento de este sonido no pasa desapercibido y genera en el oyente la sensación de que estamos en presencia de algo viejo. La velocidad y la voz son puntos a destacar, pues son los que más cambios han sufrido en comparación con los anteriores álbumes. Los punteos de guitarra son a veces frenéticos y a veces sobrevuelan tenues como fantasmas plañideros. Todo suma a la hora de plasmar la atmósfera que se inhala en este álbum. “Woman of Dark Desires” es un himno indiscutible, ya versionado por Marduk, una oda a la Condesa sangrienta en clave de Black Metal mortuorio. Desde el inicio de la canción se nos prepara para el apoteósico estribillo, que ya es inolvidable. Esta es la forma que una canción se hace inmortal a la primera escucha. Eternidad al alcance del play. “Call from the Grave”, inicia oscura, opresiva, con una mini intro que roza el noise. Resulta inquietante escucharlo de noche. Estalla el riff principal en unos minutos con una cadencia melodía mítica. Si fuera más lento seria un riff genial para un tema Doom. Cautivante y pegadizo, la voz se torna dura por momentos y recrudece su efecto. El inicio del solo en el minuto tres inyecta a la canción una atmósfera inigualable, cosas que ya no se hacen. Secuencia correcta de notas alojadas en el momento oportuno de la canción, creo que esta frase podría ayudar a empezar a definir lo que es un perfecto solo de guitarra. “Equimanthorn”, es un tema veloz y thrashero, podría haber pertenecido a uno de los anteriores álbumes, pues, en mi opinión, está totalmente despojado de ese ambiente oscuro que sumerge al disco en una pesada niebla. De hecho esa una imagen con la cual me quedaría a la hora de describir este álbum, como un erial, una vastedad fantasmagórica amortajando canciones de Metal extremo en un estado embrionario. “Enter the Eternal Fire” es un viaje al pasado, al menos su riff inicial, bastante festivo diría, luego la canción se reconduce y toma forma. Una campana adorna el fondo del muro con armonías que Quorthon y los suyos. “Chariots of Fire” posee una intro de teclado con una melodía que me ha recordado a la banda sonora de algún film de Dario Argento, por la potente nitidez de sus notas. Pronto todo queda sumergido en un ruidoso ejercicio de Black / Thrash Metal con mas espíritu que técnica. “13 Candles” inicia con susurros, otra “horror intro”, y tras ella, el penúltimo tema de este disco, que ni por asomo se descarriará de lo que hemos escuchado hasta ahora. El álbum no muere aquí, lo que sigue es “Of Doom”, una puñalada en pleno rostro. Quorthon ladrándonos y fustigándonos con todo, sin duda una la pieza más incendiarias y bombásticas del álbum.

En próximos álbumes Bathory daría golpes de timón en cuanto a lo compositivo y concepto, pero este “Under the Sign of the Black Mark” quedará como el legado distintivo de una de las bandas más importantes del Metal extremo.


Títulos: 

1. Nocternal Obeisance
2. Massacre
3. Woman of Dark Desires
4. Call from the Grave
5. Equimanthorn
6. Enter the Eternal Fire
7. Chariots of Fire
8. 13 Candles
9. Of Doom......

Formación: 

Quorthon (R.I.P. 2004) - Voces, guitarras, bajo, teclados
Paul Lundburg - Batería


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