Inferno Metal Festival Norway 2018 (Domingo 1)


Inferno Metal Festival Norway 2018
  Sitio: Rockefeller / John Dee, Oslo
  Fecha: Sunday 01.04.18
  Fecha de la publicación: Sábado 14.04.18

  Reseñado por: Ivan S.

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Cuarto y último día de Inferno Metal Festival Norway 2018, esto llega por fin a su final y me gustaría abrir la crónica de la jornada con unos consejos para turistas confusos que se animen a venir al festival durante la semana santa. Muy bien amigos, durante la semana santa casi todo el mundo coge vacaciones y se va al monte o cabañas en los bosques a aprovechar los últimos coletazos invernales y poder seguir esquiando un poco más, que es una auténtica religión en este país. 

Consecuentemente la gran mayoría de negocios están cerrados y la ciudad queda desierta. Durante los días festivos no venden alcohol y si queréis beber hay que planear y organizar cuándo comprarlo, asunto que en realidad es lo común, ya que las tiendas donde venden el alcohol cierran a las seis de la tarde. No obstante, en los supermercados se puede comprar cerveza pero tened en cuenta que a partir de las ocho de la tarde ya no te la venden. Si sois amigos de la botella y aficionados a empinar el codo debéis tener en cuenta que existe la figura del revisor que va de local en local a cerciorarse de que no haya gente demasiado borracha. Si hay gente que ellos consideran como demasiado odre los locales pueden ser multados económicamente e incluso cerrados como castigo, consecuentemente hay personal de seguridad vigilando a la gente e invitando a salir a los que van demasiado doblados o no dejando entrar a los que salen a fumar y están ya "lacasitos" perdidos. Este año hubo bastantes quejas de alemanes sobre este asunto.Tampoco olvidéis que Noruega es el cuarto país más caro del mundo, una escapada o mini vacaciones a este país puede resultar un agujero importante en el bolsillo si en España tenéis un trabajo de remuneración normal, digamos mil a mil doscientos euros. Luego la gente se lleva las manos a la cabeza cuando ve que hasta comer pienso del McDonalds un un triste kebab es muy caro, por no hablar del alcohol.

Volviendo al festival, el slot inaugural correspondió a los locales Djevel presentando su nuevo LP "Blant Svarte Graner" (Aftermath music,2018), quienes se hicieron un nombre al contar inicialmente con el vocalista de Kvelertak entre otras figuras de la escena local. Tenía muchas ganas de verles en directo ya que se dejan caer muy poco y ya han declarado su nulo interés en dar conciertos, girar o ser una parte activa de la escena de directos. El directo me pareció el de un grupo aún verde, con alguna que otra gambada como entrar con partes de guitarra cuando no toca y errores de este tipo. No obstante fue un directo muy decente para una banda de actitud regia y estática ante una sala con una entrada notable para ser el primer grupo de la tarde, pero tuvieron el mismo hándicap que Nordjevel, jugaban en casa y muchos amigos y conocidos se acercaron a darles apoyo.

Tras los noruegos pudimos ver a los segundos ganadores del concurso de demos del festival, los alemanes Empyreal quienes a pesar de ser bastante decentes, creo que su estilo musical no encaja en este festival, a pesar que este año haya sido tremendamente ecléctico. Metal moderno con toques de Death, Black y lo que surja, breakdowns por aquí, coros melódicos por allá. En fin, una fórmula ultra-repetida en grupos que hacen Metal moderno que tan de moda ha estado entre los aficionados más jóvenes y guste o no, los grupos de este estilo suelen llenar salas en Oslo. El concierto fue bastante divertido gracias al dicharachero frontman y su forma de hablar y expresarse, notándosele muy extasiado de tener la oportunidad de tocar en el festival, en una sala más que llena y ante un público que respondía. Nada que objetar aquí, fueron muy buenos y disfrutaron de su momento y oportunidad así que de diez.

Tras los ingleses y volviendo al escenario principal de Rockefeller, pudimos disfrutar de Tsjuder y su Black Metal asilvestrado. Repitiendo los mismos esquemas que la última vez que pude verles, sigo convencido que salvo el batería esta gente tiene que darle duro al deporte, de hecho el hermano de Nag es toda una institución en Noruega al conseguir mantener durante una década entera el récord mundial en salto de ski, deporte que aunque parezca mentira he llegado a ver hooligans de diferentes países totalmente borrachos calentándose el morro a guantazos. Mencionado ya mi alegría de que por una vez no sean auténticos cuerpo escombros los que pregonan mensajes de poder y dominación satánica sobre los débiles y desdichados, diré que fue un señor pepino de concierto que contó una vez más con la aparición estelar de un miembro original de Bathory. El señor Frederick Melander se unió al aquelarre en calidad de bajista para tocar tres covers del grupo sueco: The Return Of Darkness & Evil, Satan My Master y Sacrifice a modo de despedida más que gloriosa con una ovación más que merecida.

Tomando el relevo al trío noruego y ya en la sala pequeña fue el momento de los islandeses Naðra. Tengo sentimientos encontrados con las bandas de este país, he visto en directo a la gran mayoría de ellas y escuchado casi todos los discos y sigo sin encontrar a día de hoy ni un ápice que haga justicia al bombo y platillo que se les ha dado desde todas las partes. Una escena in-merecidamente sobrevalorada, pero esto es sólo una opinión personal. Esta noche sólo vi dos canciones de los islandeses y depredaron el sonido de su disco, sonando más gordo, llenos, densos, violentos y agresivos. El estudio simplemente no les hace justicia.

Otra vez en el escenario principal, tuvimos a los siempre políticos Napalm Death, quienes año tras año siguen incansables y empeñados en transmitir su mensaje anti fascista, anti capitalista, anti guerra y de conciencia social. La esencia Punk del Grindcore de los primeros años. Pudimos ver entre el público a algún que otro skin head y punki local que se acercaron al atalaya del Black Metal a disfrutar de esta verdadera institución y parte viva de la historia de la música extrema. Concierto en su línea de siempre, Barney saltando como un chimpancé en celo de lado a lado sin mucho sentido aparente y el resto repartiendo metralla de la buena que generaba unos mosh pits amplios en el foso. Siempre son divertidos de ver.

El siguiente grupo que vi fueron otros ya míticos procedentes también de la pérfida Albión, Electric Wizard. Reyes eternos del hype en las redes sociales y del Doom corrosivo, siempre de moda, siempre relevantes y desde unos años a ahora bastante repetitivos. Electric Wizard simplemente abusaron del sonido haciendo bullying a nuestros ya castigados tímpanos, tocando a un volumen simplemente prohibitivo y letal. Esa mierda no es nada sana. Aún así, sonó muy bien para lo que marcaba el contador de decibelios y si alguien esperaba un desfase en los graves o algo así que busque en otro lado, ya que la gente de la mesa hizo bien sus deberes. La música estuvo acompañada de las ya típicas luces rojas de lupanar y la proyección de vídeos de clásicos del cine de erotico-terror setenteras de la Hammer y similares. Vamos, que vimos tetas.

Ahora sí en el escenario pequeño, por fin pude quitarme la espinilla de no haber visto durante estos años a los suecos Grave, banda seminal en mis años jóvenes de descubrimiento y goce por el Death Metal. Incluso comenzaron con la canción que más que gusta de ellos y que los nacionales Haemorrhage versionearon magistralmente en su split junto a Impaled (Dementia Rex – 2003) 15 años después de la versión y 27 de la original y sigue sonando como una apisonadora brutal. Disfrutamos de doce canciones en una sala totalmente abarrotada, de nuevo con un volumen estruendoso invitaba a sacudir las cabezas como auténticos maniacos.

Finalizando la gincana metalera de cuatro días de cartel y cerrando de forma gloriosa con el retorno de los über black metaleros punks de Carpathian Forest a Noruega. Tras reformar la banda, Natterfrost y los suyos se han ido dejando caer con cuentagotas en festivales sueltos. Así tuve la oportunidad de verles en Finlandia el año pasado. Tras estas dos veces creo que no se me ocurre un grupo más aburrido de ver en directo ahora mismo, independientemente de si me gusta la música o no, que me gusta y mucho. Pero me aburren en directo simplemente porque parece que hasta ellos se aburren tocando. Que vuelvan las gogos obesas por favor, es justo y necesario castigar nuestros ojos con estímulos totalmente innecesarios a la altura de la suciedad sonora de Carpathian Forest. Set list clásico ya, más las canciones del single nuevo (Likeim – Indie Recordings 2017) que sirven de adelanto de su inminente y esperado nuevo álbum. El concierto fue largo e incluyo una versión de otros míticos noruegos, all my Friends are dead de Turbonegro o la versión de The Cure que llevan ya una pila de años tocando. La gente disfrutó y se fue contenta a casa, ¿que más se puede pedir?

 

Así despido la crónica y reportaje sobre Inferno Festival 2018, que aunque juegue en casa y no me suponga ningún esfuerzo de desplazamiento, como sigan con este planteamiento de "metal mainstream" enfocado a turistas del Metal que idolatran Noruega como El Destino, seguramente utilice mi tiempo en cosas algo más interesantes. FIN.

Puedes ver la galería completa de fotos del último día del Inferno Metal Festival 2018 en Tales from The Frontline



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